La Emergencia de lo Juvenil: Notas para Pensar Algunas Instituciones y Procesos que la Posibilitan. Elaborado por Pablo Rivera
Introducción
Lo juvenil es un fenómeno psicosocial emergente, es decir, se trata de un proceso psicosocial más o menos reciente en la vida de las personas; es quizá el proceso más significativo para la Psicología Social, si esto es así, entonces, la disciplina en cuestión es la ciencia que tiene por objeto el estudio de los jóvenes (Mørch, 1996: 106).
Definitivamente la historia de lo juvenil, no es tan extensa como la historia misma (Ibídem: 79), ya que si bien los jóvenes empiezan a visibilizarse en los diferentes escenarios sociales desde finales de la primera modernidad – aproximadamente 1789- (Moreno: 2007:94), se consolidan como grupo social hasta comienzos de la segunda modernidad –a partir de 1789- (Ibídem). Lo anterior no debería interpretarse como un fenómeno consecuencia del nacimiento de las sociedades postindustriales. Es decir, la historia de lo juvenil es parte de la historia universal, lo cual no significa que los jóvenes existan desde siempre, como se explicitó antes. Lo que sí, es que se puede distinguir analíticamente modelos del ser joven, a partir que los cuales se construye la dimensión sociohistórica de los asuntos juveniles.
I. Modelos de lo Juvenil
Fleixa en su texto titulado De jóvenes, bandas y tribus (2008) reconoce seis modelos teóricos de lo juvenil, los cuales nos permiten mirar estos asuntos en su dimensión sociohistórica, Estos son:
Púberes
Efebos
Mozos
Muchachos
Jóvenes
Postadolescentes
Estos modelos guardan diferencias importantes entre sí, y también llevan consigo similitudes que quiero señalar aquí por considerarlas muy significativas de los mundos juveniles. Esto es, por un lado la hegemonía de la mirada adultocrática en la construcción de una parte de los procesos juveniles (identidades); y por el otro lado, la asimetría, desde la perspectiva de género, en la construcción de estos procesos, ya que si bien no se niega la participación de las mujeres en los asuntos juveniles, el rol social desde donde lo han venido haciendo es el mismo desde hace mucho tiempo: el rol reproductivo; en este sentido lo que el feminismo crítico aporta a esta discusión es indispensable.
Sin embargo los jóvenes como producción social no pueden entenderse sin mirar el devenir de otras instituciones como lo son la familia y la escuela, por lo menos. Desde una perspectiva historicista, seguramente, habría que incluir en este análisis la importancia del devenir de las instituciones laborales y su relación con los fenómenos juveniles, sobre todo a partir de la revolución industrial. Considero que el análisis del devenir de instituciones como la familia y la escuela, estrechamente relacionadas con lo juvenil, son suficientes para mirar su génesis, por supuesto existen otras instituciones que han posibilitado el surgimiento de lo juvenil, y en este sentido podríamos mirarlas como secundarias, –que de ninguna manera es sinónimo de menos importantes- sólo están en un segundo plano, tal es el caso de las instituciones laborales y las que están encargadas de la administración de la justicia, por mencionar algunas de las que han hecho posible la visibilidad social de lo juvenil.
II. La Familia
La génesis y el desarrollo de la familia como institución básica en el mundo occidental ha sido abordada desde diferentes perspectivas que van desde las historiografías, los estudios sociohistóricos, antropológicos, psicosociales, por mencionar algunos. Cabe destacar que, desde la perspectiva del materialismo histórico la familia surge como una necesidad de poseer algo ante la imposibilidad de poseer tierras, en este sentido, los hijos se vuelven un capital de valor evidentemente social. (MΦrch, 1996). Lo anterior se consolida en el contexto de la incorporación de las máquinas en la producción en serie, no es que la tierra haya perdido su valor como propiedad comunitaria o privada, sino que el núcleo de la actividad económica se cargó hacia la industria en sus diferentes ramos. De aquí que se afirme con ligereza y con bastante razón que los jóvenes nacen junto con las máquinas, es así como los hijos (los jóvenes) adquieren valor dentro de las sociedades postindustriales.
El desarrollo de esta institución (la familia) está estrechamente relacionado con el surgimiento de la juventud mirada como proceso psicosocial en la vida de las personas y no como etapa del desarrollo de las personas, que a su vez se determina por un rango de edad, según las perspectivas evolucionistas de la psicología.
III. La Escuela
En sociedades primitivas, con organización de tipo tribal, la familia y la escuela constituían las más de las veces una y la misma cosa; al día de hoy se sabe que existe más de una excepción a esta afirmación. La diferenciación más clara, entre estas dos instituciones, se puede mirar en la estructura social de las denominadas civilizaciones de la antigüedad.
Desde la antigüedad la escuela ha venido cubriendo esferas de la vida cotidiana y necesidades que las familias de clases sociales más acomodadas, en civilizaciones como la griega y la romana, delegaban a esta institución (la escuela), sobre todo lo que tenía que ver con la formación cívico-militar, las artes y el deporte. Está dinámica se extendió hasta la Edad Media y se extendió también como práctica entre las familias pertenecientes a las clases sociales menos privilegiadas, en este contexto surge el rol social juvenil conocido como el aprendiz que no siempre adquiría sus conocimientos, en diferentes ámbitos, en algún tipo de escuela, casi siempre lo hacía al incorporarse como ayudante en el seno de una familia cercana a la suya. De manera que a partir de que las familias delegaron la educación de sus jóvenes a las instituciones públicas o privadas; esto se volvió una práctica común, por lo menos en el mundo occidental, consolidada en el renacimiento y hasta nuestros días. Desde luego con sus peculiaridades marcadas por los diferentes contextos históricos que han definido la relación familia/escuela. Lo interesante es que actualmente puede vislumbrarse que la relación entre familia y escuela está una vez más en proceso de cambio, y todo apunta al establecimiento de una relación de carácter muy estrecho donde las familias ya no delegarían todos los ámbitos de la educación de los jóvenes en las escuelas, sino que buscarían involucrarse activamente en estos procesos educativos, por supuesto que esto es una apuesta de las instituciones escolares, sobre todo cuando miramos los complejos contextos sociales en los que estamos inmersos. Esto es, la vuelta a una relación escuela-familia, familia-escuela del tipo uno y lo mismo, como en las sociedades primitivas.
Lo importante hasta aquí es destacar que la relación que existe entre familia y escuela es tan estrecha, a nivel de instituciones, que como producto de sus interrelaciones permearon la génesis de lo juvenil.
IV. Lo Jurídico/Penal
No cabe duda que los cambios que trajeron las interrelaciones entre familia y escuela repercutieron a nivel social en otras instituciones, es decir, a penas pasaron cien años desde el nacimiento de la juventud como concepción sociohistórica cuando inmediatamente se estableció en el año de 1899 en Chicago EU, el primer tribunal especializado en impartición de justicia para menores (Foucault: 2008). La importancia que tiene, históricamente, un acontecimiento de esta naturaleza es que por primera vez en una legislación, a nivel penal, se reconocía la figura del joven en este caso caracterizada por el menor de edad. Actualmente se sabe que la diferenciación entre el sistema de justicia para adultos y para menores de edad es muy importante (Guzmán y Otros: 2007), aunque la lógica del diseño de las legislaciones va de lo punitivo a la protección, porque el reconocer que los jóvenes son objeto y sujeto en las diferentes legislaciones de casi todo el mundo les otorga un lugar no sólo como sujetos jurídicos, anterior a este estatus, se encuentra uno todavía más importante: el de sujetos sociales.
V. Sintetizando Algunas Ideas Importantes
· La concepción de juventud, como construcción social, no siempre encuentra un correlato en la historia, sin embargo este no es el caso de los modelos teóricos de la juventud;
· Las interrelaciones entre instituciones como la familia y la escuela permearon el nacimiento de lo juvenil como concepción sociohistórica, sin embargo no son las únicas instituciones que la posibilitaron;
· Las máquinas y los jóvenes aparecieron en el mismo contexto histórico, lo cual no quiere decir que los jóvenes son producto de la revolución industrial, pero sí se consolidan como grupo social en la era postindustrial;
· Si bien existen desde finales del siglo XIX legislaciones penales para castigar el comportamiento anormal de los jóvenes, no es sino hasta finales del siglo XX cuando se comienza a legislar a favor de su protección;
· Con todo y que existe un desarrollo sólido de la concepción sociohistórica de lo juvenil, los problemas juveniles no envejecen, esto es, al igual que la materia no se crean ni se destruyen sólo se transforman.
Referencias
Casillas, Miguel Ángel. (1998), Notas sobre la Socialización en la Universidad. De la tradición a la Innovación Necesaria, obtenido el día 2 de septiembre del 2011 desde http://cendoc.imjuventud.gob.mx/clr/revistas/revistas.php?revista=017
Fleixa, Carles. (2008), De Jóvenes, Bandas y Tribus, España, Barcelona, Ed. Ariel.
Foucault M. (1975), Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, México, Siglo XXI, 2008.
Guzmán Frías, Sergio y Otros. (2007), La Reintegración de los Adolescentes en Conflicto con la Ley, México, DF., Ed. Reintegra.
Mørch Sven. (1996), Sobre el Desarrollo y Problemas de la Juventud, obtenido el día 31 de agosto del 2011 desde http://cendoc.imjuventud.gob.mx/clr/revistas/revistas.php?revista=011
Moreno, Prudenciano. (2007), El nuevo Paradigma Transmoderno de la Ciencia y la Tecnología, en Revista Politeia, núm. 15, Año 2, Julio.